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Teoría Heliocéntrica

Aristarco de Samos
"Las especulaciones de Aristarco (280 a.C.) sobre un sistema heliocéntrico -esto es, con el Sol en el centro del Universo, y los planetas, incluida la Tierra, girando en derredor- habían dejado de tomarse en consideración, y se había adoptado sin objeciones el sistema geocéntrico de Hiparco y Ptolomeo.
Sin embargo, eran muy difíciles las operaciones matemáticas necesarias para calcular los movimientos planetarios sobre una base geocéntrica. Mientras el Sol y la Luna se movían uniformemente de Oeste a Este teniendo las estrellas como fondo, los demás planetas ocasionalmente invertían su trayectoria (movimiento retrógrado) y aumentaban su brillo o lo perdían conforme avanzaban por el firmamento.
El astrónomo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) consideró en 1507 que si se recuperaba la teoría de Aristarco, y se suponía que todos los planetas, incluida la Tierra, se movían alrededor del Sol, resultaría fácil explicar el movimiento retrógrado. Y no más difícil sería dar cuenta de por qué Venus y Mercurio siempre permanecían cerca del Sol, y por qué los planetas ganaban y perdían brillo. Además, se simplificarían las operaciones matemáticas para calcular los movimientos y las posiciones de los planetas.
Con estas propuestas, sin embargo, Copérnico no abandonaba todas las ideas griegas. Así, conservó la noción de que los planetas tenían que moverse en órbitas que eran círculos y combinaciones de círculos, y con ello perpetuó muchas complejidades innecesarias.
La diferencia entre Aristarco y Copérnico radica en que el primero se limitó a presentar su idea como una forma lógica de observar los planetas. Y como otros consideraron que no era lógica, no prosperó. Copérnico, por su parte, utilizó la idea de Aristarco de calcular matemáticamente los movimientos reales de los planetas, y la simplificó. Esto significó que incluso quienes negaban la veracidad del sistema heliocéntrico, podrían basarse en este último como un recurso simplificado para efectuar los cálculos.
Con todo, Copérnico dudaba si publicar o no su teoría y sus cómputos, porque sabía que la teoría geocéntrica era mantenida por la Iglesia porque concordaba con la Biblia. Postular, pues, una teoría heliocéntrica que pareciera que iba contra las Escrituras, con seguridad levantaría una tempestad. Por tanto, se limitó a hacer circular discretamente su libro en forma manuscrita.
Nicolás Copérnico
Finalmente, unos amigos entusiastas le convencieron de que mandara imprimir el libro. Se tituló De Revolutionibus Orbium Coelestium (De las revoluciones de los cuerpos celestes) y se lo dedicó al papa Pablo III como gesto amistoso. Poco después murió. La historia pretende que Copérnico recibió el primer ejemplar de su libro el mismo día de su muerte.
Tal como Copérnico había previsto, el libro dio lugar a una ensordecedora y violenta tempestad. La Iglesia católica lo incluyó en el Índice, prohibiendo a los fieles su lectura, y esta prohibición no fue levantada hasta 1835. Los luteranos no se mostraron menos hostiles. Pero, de todas formas, el libro no podía ser suprimido, y con el advenimiento de la imprenta, muchísimos ejemplares fluyeron hacia las bibliotecas de los eruditos." (I. Asimov)