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Hypókrisis (actuación)

Representación de una pieza dramática por los actores (hypokritaí) o de un discurso por los oradores.
"Todo es cosa de la fantasía y dirigida al oyente...La representación teatral es un don de la naturaleza." Aristót.
"También se daba antaño la hostil falsía, compañera en su camino de las palabras taimadas, artera de intenciones, oprobio malhechor, que empaña el brillo de la honra y ensalza, podrida, una gloria de hombres oscuros." Pínd.
"Como ven que no son nadie en absoluto si hay entendimiento entre las clases, quieren ser jefes de tumultos y sediciones, de algo malo antes que de nada." T. Livio

Mapa de Grecia


"Por toda Grecia hallarás, si indagas, más de lo que eres capaz de ver." Píndaro

Los Siete contra Tebas

"El hombre que tiene mayor fuerza pone fin al derecho antes vigente.
Un día, a Tebas, la de siete puertas, condujeron una hueste de guerreros por una senda sin aves augurales (sin buenos presagios); el Cronión (Zeus) no los animaba con el fulgor de su relámpago... Así que hacia una ruina manifiesta se apresuró a marchar la tropa de broncíneas armas y arreos de carros. En los ribazos del Ismeno dejaron clavada la dulce esperanza del regreso y cebaron con sus cuerpos humo de florida blancura, pues siete piras devoraron a los varones de juveniles miembros.
Ante pánicos inspirados por un dios, incluso los hijos de los dioses huyen." (Píndaro?)
"¡Ojalá consigan de los dioses aquello con lo que sus impías jactancias proyectan!" (Esquilo)


Los Persas

"Estos son de los persas que marcharon a tierra griega, los denominados fieles y guardianes de las moradas opulentas y ricas en oro, a quienes el mismo soberano Jerjes, de la estirpe de Darío, escogió en razón de su dignidad para velar por el país.
...
Ellos marcharon dejando tras sí Susa, Ecbatana y el antiguo recinto de Cisia, unos a caballo, otros sobre naves, otros como infantes a ritmo de marcha, formando la tropa de combate.
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No es creíble que nadie, oponiéndose a esa gran corriente de hombres la detenga con sólidos diques. El oleaje del mar es invencible. En efecto, irresistible es el ejército de los persas y de valeroso ánimo su tropa.
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Pues, por voluntad de los dioses, Moira (el destino) ha impuesto su imperio desde antiguo, y ha encomendado a los persas la tarea de guerras destructoras de torres, tumultos de combates de carros y ruinas de ciudades.
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Mas del artero engaño divino ¿qué ser mortal puede escapar? ¿Quién es el que con su pie ligero es dueño de un salto afortunado? Pues amigable, zalamera, en primer lugar Ate (castigo divino) desvía al mortal a sus redes, de donde no es posible que huya escapando.
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Por eso mi corazón enlutado se desgarra de temor, "¡ay, armada persa!", no sea que de este grito se entere su capital, la gran ciudad de Susa vacía de hombres.
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No sea que la ciudad de los cisios devuelva el eco, "¡ay!", profiriendo este grito una multitud femenina, y terminen hechos jirones los peplos de finísimo lino.
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¡Ciudades de Asia entera, tierra persa y puerto inmenso de riqueza, cómo de un solo golpe se ha arruinado tu gran dicha, y la flor de los persas ha caído abatida! Cosa mala es anunciar en primer lugar desgracias. No obstante necesario es desvelar todo lo acaecido, persas. En efecto, ha perecido todo el ejército de los bárbaros.
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Por haber causado males, los sufren no menores, y otros están a punto, e incluso no está echado el basamento de los que se encuentran aún en la infancia.
Quien es mortal no debe tener pensamientos en exceso orgullosos, pues la desmesura (hibris), en su florecer, da como fruto la espiga de la obnubilación, de donde recolecta una cosecha de muchas lágrimas.
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Que nadie, por menosprecio de su fortuna presente, enamorado de lo ajeno, desperdicie su gran bienestar. Zeus está ahí para castigar los pensamientos en exceso soberbios, y es un juez severo."
(Los persas: Esquilo) 
"En medio del devastador diluvio de Zeus, con una mortandaz -como pedrisco- de incontables guerreros.¡Sumerge, pese a todo, en el silencio la jactancia!"
 (Píndaro)